
Garrapatas y ehrlichiosis en perros: señales para ir al veterinario hoy
- octubre 7, 2026
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Encontrar una garrapata en tu perro es tan común en México que mucha gente ya ni se alarma: se la quitan, la aplastan y siguen con su día. Casi siempre no pasa nada. Pero la garrapata café del perro puede transmitir una infección llamada ehrlichiosis, que puede empezar con fiebre y unos ganglios inflamados que nadie nota… y que, si avanza, puede causar sangrados.
No se trata de vivir con miedo a cada garrapata. Se trata de saber qué señales sí merecen una visita al veterinario el mismo día, cómo quitar una garrapata sin empeorar las cosas y por qué esa misma garrapata también importa para tu familia.
¿Tu perro está decaído, con fiebre o sangra por la nariz?
Responde unas preguntas sobre lo que ves en tu perro y en un par de minutos tendrás una orientación sobre qué tan urgente es.
Qué es la ehrlichiosis y por qué la garrapata café es la protagonista
La ehrlichiosis canina es una infección causada por bacterias del género Ehrlichia. La más común en perros es Ehrlichia canis, que según el Manual Veterinario Merck se transmite principalmente por la garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus). Es justo la garrapata que solemos ver en patios, azoteas, banquetas y en el pelo de perros que pasan tiempo afuera.
La bacteria entra al cuerpo cuando una garrapata infectada se alimenta de la sangre del perro e infecta un tipo de glóbulo blanco. También puede pasar por transfusiones de sangre, aunque eso es mucho menos frecuente en la vida diaria.
¿Qué tan común es en México?
Más de lo que se cree. En el estudio nacional más amplio sobre el tema, publicado en la revista científica Parasites & Vectors en 2016, 74 clínicas veterinarias de 21 estados analizaron a 1,706 perros. Estos fueron algunos resultados:
- 36.7 % de los perros dio positivo a al menos una infección transmitida por garrapatas o mosquitos.
- En el noroeste del país, 51 % de los perros tuvo anticuerpos contra E. canis, la cifra más alta de todas las regiones.
- Los perros que viven afuera de la casa (42 %) y los que tenían garrapatas visibles al momento del estudio (43.3 %) dieron positivo con más frecuencia.
Un resultado positivo en ese tipo de prueba significa que el perro estuvo expuesto a la bacteria, no necesariamente que esté enfermo en ese momento. Aun así, el mensaje de los investigadores fue claro: los perros en México están en riesgo, y el veterinario tiene un papel clave para protegerlos a ellos y a las personas con las que viven.
Las tres caras de la ehrlichiosis
La enfermedad no siempre se ve igual. El Manual Veterinario Merck describe tres formas:
- Fase aguda. Aparece entre una y tres semanas después de la picadura. Puede haber fiebre, ganglios y bazo inflamados y tendencia a sangrar: puntitos rojos o moretones en la piel o en las encías, sangrado de nariz o heces negras. A veces hay signos neurológicos.
- Fase silenciosa. Muchos perros parecen recuperarse, pero la infección sigue ahí. No hay síntomas, aunque un análisis de sangre puede mostrar plaquetas bajas. Por eso un perro “que ya se compuso” puede seguir necesitando revisión.
- Fase crónica. Es menos común, pero más grave: la médula ósea deja de producir bien las células de la sangre y pueden inflamarse ojos, músculos o riñones. El manual señala que se ve con más frecuencia en perros pastor alemán.
Un detalle importante: en la fase aguda el perro puede tener síntomas antes de que la prueba de anticuerpos salga positiva. Por eso, una primera prueba negativa no siempre descarta el problema: si tu veterinario sospecha ehrlichiosis por lo que ve en la consulta y en los análisis, puede pedir repetirla o decidir con base en todo el cuadro. Confía en su criterio y no suspendas nada por tu cuenta.
Cuándo ir al veterinario hoy mismo
Si en las últimas semanas encontraste garrapatas en tu perro (o vive donde son comunes) y notas cualquiera de estas señales, no esperes a ver si mejora solo:
- Sangrado de nariz, aunque sea poco.
- Puntitos rojos, moretones o encías muy pálidas.
- Heces negras o con sangre, u orina con sangre.
- Fiebre, decaimiento marcado o que deje de comer más de un día.
- Tambaleo, convulsiones o cambios bruscos de comportamiento.
Si tu perro convulsiona, revisa también qué hacer durante una convulsión y cuándo correr al veterinario. Y si además vomita, esta guía sobre por qué vomita tu perro y cuándo preocuparte te ayuda a ordenar lo que estás viendo.
El tratamiento lo decide el veterinario. El Manual Veterinario Merck menciona como primera opción un antibiótico llamado doxiciclina durante unas cuatro semanas, pero la dosis y la duración dependen de cada perro y de sus análisis. No uses medicamentos que tengas en casa: un antibiótico mal dado puede ocultar la enfermedad sin curarla.
Cómo quitar una garrapata sin empeorar las cosas
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan un método sencillo, que sirve igual para personas que para perros:
- Usa unas pinzas de punta fina.
- Toma la garrapata lo más pegado posible a la piel.
- Jala hacia arriba con presión firme y pareja, sin girarla ni dar tirones.
- Deshazte de ella en un frasco cerrado, envuelta en cinta adhesiva o en alcohol. No la aplastes con los dedos.
- Limpia la zona y tus manos con agua y jabón, alcohol o gel antibacterial.
Los CDC advierten que no se debe usar vaselina, calor, barniz de uñas ni otras sustancias para que la garrapata “se suelte”: eso puede irritarla y hacer que pase más líquido infectado a la piel. Si una parte de la boca se queda en la piel, normalmente el cuerpo la expulsa con el tiempo; si la zona se inflama o supura, consulta al veterinario. Si vas a quitar varias, usar guantes es buena idea.
La garrapata del perro también es un riesgo para tu familia
La garrapata café puede transmitir a las personas la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, causada por la bacteria Rickettsia rickettsii. Según un reporte publicado por los CDC en su revista Emerging Infectious Diseases, es la enfermedad transmitida por garrapatas que más muertes causa en Norteamérica.
México lo conoce de cerca. En Mexicali comenzó en 2008 una epidemia que la Secretaría de Salud declaró emergencia epidemiológica en 2015 y que, para 2018, había afectado a cerca de 4,000 personas. Los pacientes cuyos casos se confirmaron en ese estudio tenían perros con garrapatas.
Por eso, si a ti o a alguien de tu casa le da fiebre o sarpullido en los días o semanas posteriores a una picadura de garrapata, o mientras el perro de la casa tiene garrapatas, ve al médico y menciónalo: es un dato que cambia la forma en que te van a atender.
Dónde vive la garrapata (y por qué vuelve)
La garrapata café del perro no vive sobre el perro: vive en el ambiente y lo usa como transporte y comedor. Entender su ciclo explica por qué una casa tratada puede reinfestarse en semanas:
- El ciclo tiene cuatro etapas — huevo, larva, ninfa y adulto — y solo las tres últimas pican. Cada hembra pone entre 1,000 y 3,000 huevos, así que una sola garrapata que se suelta dentro de casa puede sembrar una infestación.
- Le gustan las grietas: zócalos, marcos de puertas, paredes agrietadas, debajo de macetas, en el patio y en las casetas de los perros. Ahí se protege y espera.
- La cama del perro es el punto crítico: la mayoría de las garrapatas que encuentras en el piso llegaron ahí desde donde el perro duerme.
- Las etapas inmaduras son diminutas —del tamaño de la cabeza de un alfiler— y pasan desapercibidas, pero también transmiten.
Por eso el control falla cuando solo se trata al perro: si el ambiente sigue cargado, la siguiente generación aparece en el mismo lugar en dos o tres semanas.
Qué pruebas hace el veterinario (y qué significa cada una)
Cuando hay sospecha, lo habitual es empezar por lo más barato y rápido:
- Hemograma completo. Busca plaquetas bajas, que es el hallazgo más característico de la fase aguda de ehrlichiosis. Es una pista, no una confirmación.
- Prueba rápida de anticuerpos (las “tiras” de consultorio). Responde si el perro estuvo expuesto. Su límite es el tiempo: en la fase aguda puede salir negativa antes de que el cuerpo produzca anticuerpos, y positiva mucho después de que la infección se resolvió.
- PCR. Detecta el ADN de la bacteria y responde “¿está aquí ahora?”. Es más caro y no siempre está disponible, pero es el que resuelve los casos dudosos.
- Perfil bioquímico y uroanálisis para ver si hay daño en riñón, hígado o proteínas en la orina — frecuente en la fase crónica.
Pregunta específicamente: “¿qué estamos midiendo, exposición o infección activa?”. Esa frase cambia el tratamiento, porque un perro expuesto y sano no necesariamente se medica, y un perro con signos y plaquetas bajas sí se trata aunque la prueba rápida salga negativa.
Si tu perro ya tuvo ehrlichiosis
Dos cosas que conviene saber: la infección no deja inmunidad duradera —se puede repetir— y los anticuerpos pueden seguir positivos durante meses, así que una prueba positiva en un perro sin síntomas, que ya fue tratado, no significa recaída. Lo que sí se recomienda es mantener el control de garrapatas de forma estricta y repetir un hemograma en el seguimiento que indique tu veterinario.
Prevenir es más fácil que tratar
Ninguna medida protege al 100 %, pero juntas reducen mucho el riesgo:
- Antiparasitario todo el año. Pregunta a tu veterinario qué opción conviene a tu perro (collar, pipeta o tableta) y respeta las fechas: dejar pasar un mes es suficiente para que regresen.
- Revisa a tu perro después de cada paseo, sobre todo orejas, cuello, axilas, entre los dedos y alrededor de la cola.
- Limpia donde duerme y revisa grietas de paredes, patios y azoteas: la garrapata café vive muy bien dentro y alrededor de las casas.
- Atiende el entorno. En Arizona y Sonora, las intervenciones que ayudaron a frenar los brotes combinaron esterilización de perros, tratamiento de casas contra garrapatas y collares de larga duración. Si en tu colonia hay muchos perros con garrapatas, vale la pena platicarlo con tus vecinos y con el centro de salud.
Si quieres una lista práctica para organizar el cuidado de tu perro durante el año, tenemos una guía de recomendaciones para el cuidado de tu perro.
¿Puedo contagiarme de mi perro?
No directamente: la ehrlichiosis no se transmite de perro a persona por contacto. Lo que sí comparten es la garrapata, que puede picar a cualquiera en la casa. Por eso el control ambiental protege a todos.
¿Cuánto tarda en hacer efecto el tratamiento?
Con doxiciclina, la fiebre y el decaimiento suelen mejorar en 24 a 48 horas. Si no hay mejoría en ese plazo, el veterinario debe replantear el diagnóstico: no todo lo que parece ehrlichiosis lo es.
En resumen
Una garrapata no es motivo de pánico, pero sí de atención. La ehrlichiosis es frecuente en México, sobre todo en perros que viven afuera o que tienen garrapatas a menudo, y puede empezar con señales fáciles de pasar por alto, como la fiebre. Si ves sangrados, encías pálidas o un perro que deja de comer, ve al veterinario el mismo día. Quita las garrapatas con pinzas, sin remedios caseros, y recuerda que la misma garrapata puede enfermar a tu familia: la prevención protege a todos en casa.
Fuentes
- Movilla R, García C, Siebert S, Roura X. Countrywide serological evaluation of canine prevalence for Anaplasma spp., Borrelia burgdorferi, Dirofilaria immitis and Ehrlichia canis in Mexico. Parasites & Vectors, 2016.
- Manual Veterinario Merck. Ehrlichiosis in Dogs.
- Tinoco-Gracia L, et al. Molecular Confirmation of Rocky Mountain Spotted Fever Epidemic Agent in Mexicali, Mexico. Emerging Infectious Diseases (CDC), 2018.
- CDC. What to Do After a Tick Bite.

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