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GAD-7 y PHQ-9: por qué los profesionales usan estos cuestionarios

GAD-7 y PHQ-9: por qué los profesionales usan estos cuestionarios

  • junio 29, 2026
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Vas con un psicólogo o con tu médico porque te sientes mal, y antes de platicar te entregan una hoja con preguntas y casillas. Quizá pensaste: “¿no sería mejor que solo me escuchara?”. Es una duda razonable. Pero ese cuestionario no reemplaza la conversación: la hace mejor. Aquí te explicamos por qué dos cuestionarios en particular —el GAD-7 y el PHQ-9— se volvieron herramientas de cabecera para los profesionales de la salud en todo el mundo, cómo se puntúan, qué significan sus números y qué no.

El problema de “¿cómo te sientes?”

La pregunta “¿cómo estás?” es un buen inicio de conversación, pero un mal instrumento de medición. La respuesta depende del día, del ánimo del momento, de qué tanto te animes a abrirte con alguien que apenas conoces y hasta de qué tan acostumbrado estás a minimizar lo que sientes. Dos personas con el mismo malestar pueden contestar muy distinto. Para tomar decisiones de salud hace falta algo más parejo, y ahí entran los cuestionarios estandarizados.

Qué gana un profesional al usar un cuestionario

  • Le pone número a lo invisible. El malestar emocional no se ve en una radiografía. Un cuestionario convierte algo difuso (“ando mal”) en una medida concreta que se puede seguir.
  • Crea un lenguaje común. Un puntaje determinado significa lo mismo para cualquier profesional que lo lea. Eso permite comparar, dar seguimiento y trabajar en equipo sin malentendidos.
  • Mide el cambio. Esta es quizá la más valiosa. Repetir el mismo cuestionario semanas después muestra, en números, si el tratamiento está funcionando, en vez de quedarse en un “sí, creo que voy un poco mejor”.
  • No se le olvida nada. Cubre los síntomas de forma sistemática, sin depender de que tú te acuerdes de mencionarlos ni de que el profesional pregunte por cada uno.
  • A veces es más fácil marcar que decir. Hay cosas que cuesta decir en voz alta. Palomear una casilla puede ser un primer puente para hablarlas.

Por qué precisamente el GAD-7 y el PHQ-9

No es casualidad que estos dos se hayan vuelto un estándar. Detrás de cada uno hay años de investigación que demostraron que miden bien lo que dicen medir.

El GAD-7 evalúa síntomas de ansiedad con apenas 7 preguntas. Un estudio que lo validó en 2006 encontró que, con un punto de corte de 10 o más, identifica correctamente a cerca del 89 % de las personas con ansiedad y descarta correctamente al 82 % de quienes no la tienen. Para un cuestionario tan corto, esa puntería es notable.

El PHQ-9 hace lo propio con el estado de ánimo en 9 preguntas, y tiene un detalle elegante: sus 9 preguntas corresponden directamente a los 9 criterios clínicos que se usan para evaluar la depresión. Validado en 2001, alcanza alrededor de 88 % de sensibilidad y 88 % de especificidad con un corte de 10 o más. Por eso se usa tanto en consultorios de atención primaria: es breve, confiable y dice mucho en poco espacio.

Cómo se puntúa el GAD-7, casilla por casilla

Entender la mecánica te ayuda a responder sin maquillar nada. Las siete preguntas se contestan pensando en las últimas dos semanas, y cada una tiene cuatro opciones:

  • 0 — nunca o casi nunca.
  • 1 — varios días.
  • 2 — más de la mitad de los días.
  • 3 — casi todos los días.

El total va de 0 a 21. Los rangos que se usan en la práctica:

  • 0 a 4: ansiedad mínima. No es un problema clínico en este momento.
  • 5 a 9: ansiedad leve. Vale la pena vigilarla; muchas veces responde a cambios de sueño, café, carga de trabajo o una situación concreta.
  • 10 a 14: ansiedad moderada. Es el punto donde las guías recomiendan evaluación profesional, no solo observación.
  • 15 a 21: ansiedad severa. La recomendación es una valoración pronta.

El PHQ-9 funciona igual pero llega a 27 puntos (9 preguntas × 3), con bandas en 5, 10, 15 y 20: leve, moderado, moderadamente severo y severo.

Qué significa cada rango (y qué no)

Un puntaje no es una etiqueta ni una sentencia. Es una señal sobre dónde mirar:

  • Por debajo de 10: no significa “no me pasa nada”. Significa que tus síntomas no alcanzan el umbral que mejor predice un trastorno. Puedes seguir sintiéndote mal y aun así estar aquí — y si te afecta, se consulta igual.
  • 10 o más: es el umbral de tamizaje. No dice qué tienes; dice que vale la pena que alguien con formación te valore.
  • 15 o más: la conversación es de esta semana, no de este año.
  • Cambios de 4 puntos o más entre dos mediciones se suelen considerar clínicamente relevantes: es la forma en que el cuestionario demuestra que un tratamiento está moviendo algo, aunque el número siga siendo alto.

Los cuadros que el GAD-7 no distingue

Esta es la limitación más importante y la que menos se explica: el GAD-7 mide cuánta ansiedad hay, no de qué tipo. Un mismo puntaje de 14 puede corresponder a cuadros que se tratan distinto:

  • Ansiedad generalizada: preocupación difusa y persistente, casi todos los días.
  • Trastorno de pánico: crisis intensas con miedo a morir o a perder el control, más el temor a que vuelvan.
  • Ansiedad social: miedo a ser juzgado en situaciones concretas.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: pensamientos intrusivos y rituales que alivian momentáneamente.
  • Estrés postraumático: ansiedad ligada a un evento, con recuerdos intrusivos e hipervigilancia.
  • Ansiedad por la salud: la variante que persigue síntomas y búsquedas médicas, y que el cuestionario tampoco nombra.

Por eso el cuestionario no puede reemplazar la entrevista: dos personas con 14 puntos pueden necesitar un tratamiento distinto, y solo la conversación lo aclara.

El detalle del PHQ-9 que muchos pasan por alto

El PHQ-9 incluye en su novena pregunta algo que el GAD-7 no tiene: pensamientos de muerte o de hacerse daño. Cualquier marca distinta de “nunca” en esa pregunta exige una conversación directa, hoy, con un profesional —aunque el total del cuestionario salga bajo—. No es un dato que se promedie con los demás: se atiende aparte.

Y aquí va la parte tranquilizadora: preguntar por el suicidio no lo provoca. Es una de las creencias más extendidas y más falsas, y es la razón por la que mucha gente no lo menciona en consulta.

Qué preguntas exactamente el GAD-7

No reproducimos el cuestionario completo aquí —es público y lo encontrarás en cualquier consultorio—, pero sí conviene saber qué territorio cubre, porque eso explica sus límites. Sus siete preguntas preguntan, en las últimas dos semanas, por:

  • Sentirte nervioso, ansioso o con los nervios de punta.
  • No poder dejar de preocuparte o no poder controlar la preocupación.
  • Preocuparte demasiado por cosas distintas.
  • Dificultad para relajarte.
  • Estar tan inquieto que cuesta quedarse quieto.
  • Irritarte o molestarte con facilidad.
  • Sentir miedo, como si algo terrible pudiera pasar.

Mira lo que no está en esa lista: nada sobre el sueño, el apetito, la tristeza, el consumo de alcohol o el funcionamiento en el trabajo. Esas ausencias son deliberadas —el GAD-7 busca ser corto— y son exactamente las que cubre el PHQ-9 o la entrevista clínica. Por eso los dos se usan juntos con tanta frecuencia: uno mira la ansiedad, el otro el ánimo, y entre los dos dejan menos huecos.

Errores comunes al responder

  • Contestar por cómo estás hoy. El instrumento pregunta por dos semanas; un buen día no borra un mes malo, y un mal día no define el mes.
  • Minimizar “para no exagerar”. El cuestionario no sirve para impresionar a nadie: cuanto más honesto, más útil.
  • Responder lo que “deberías” sentir. Si contestas pensando en cómo te gustaría estar, el resultado describe a otra persona.
  • Contestarlo por alguien más. Si te preocupa un familiar, la herramienta es para él, no para ti.

Qué hace un buen profesional con tu puntaje

El número es el comienzo de la conversación, no el final. Un buen profesional no se queda en el “12” o el “18”: lo usa como punto de partida para preguntarte por tu contexto, tu historia y lo que hay detrás de cada respuesta. Dos personas con el mismo puntaje pueden necesitar cosas muy distintas, y eso solo se descubre hablando. Por eso el cuestionario y la consulta no compiten: se complementan. El primero te dice “aquí hay algo que mirar”; el segundo averigua qué es y qué hacer.

Cómo contestarlo para que de verdad sirva

  • Piensa en las últimas dos semanas, no en hoy. Responde “en general, últimamente”, no por tu peor o mejor día.
  • No hay respuestas correctas. No es un examen ni hay forma de “reprobar”.
  • Si dudas entre dos opciones, no te claves. Tu primera reacción suele ser la más honesta.
  • Contéstalo tú, sin ayuda. Si alguien te lee las preguntas o te sugiere respuestas, el resultado deja de ser tuyo.
  • Guarda tu puntaje. Cualquier profesional que te vea después agradecerá saber de dónde venías.

Lo que estos cuestionarios NO son

Aquí va el matiz que todo profesional serio reconoce: un cuestionario, por bueno que sea, no es un diagnóstico. Es una herramienta de tamizaje. Las guías médicas son claras en que todo resultado elevado debe llevar a una evaluación más completa, no a una conclusión automática. El número orienta; la persona decide. Si quieres entender mejor esta diferencia, la explicamos a fondo en este artículo sobre qué sí y qué no puede decirte un test.

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacérmelo yo solo en casa?

Sí, es un cuestionario público y muchas clínicas lo tienen en línea. Lo que no puedes hacerte solo es la interpretación: el puntaje te orienta, la valoración la hace un profesional.

Salí alto. ¿Tengo ansiedad?

No necesariamente. El GAD-7 detecta síntomas, no diagnósticos: un puntaje alto también aparece en depresión, en problemas de sueño, en hipertiroidismo o en una etapa de estrés sostenido. Por eso el siguiente paso es una evaluación, no una etiqueta.

Salí bajo y aun así me siento mal. ¿Estoy exagerando?

No. Los cuestionarios son buenos detectando cuadros típicos, y menos buenos con malestares que no encajan en sus siete preguntas. Si algo te afecta, consultarlo siempre es válido.

¿Cada cuánto se repite?

En seguimiento, cada dos a cuatro semanas al inicio del tratamiento y luego con menos frecuencia. Repetirlo cada semana sin que cambie nada solo añade ruido.

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Fuentes

  • Spitzer RL, Kroenke K, Williams JBW, Löwe B. A brief measure for assessing generalized anxiety disorder: the GAD-7. Arch Intern Med. 2006.
  • Kroenke K, Spitzer RL, Williams JBW. The PHQ-9: validity of a brief depression severity measure. J Gen Intern Med. 2001.
  • Organización Mundial de la Salud. Depresión (hoja informativa).

Este artículo es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud mental.

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